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  • kmontano9

Cómo transmutar la envidia

Para transmutar la envidia que los otros puedan tenernos, primero debemos transmutar la propia. Si la negamos, no podemos transmutarla.

Primero las definiciones:

Envidia: Sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee.

Transmutar: Transformar, producir un cambio.

Una de los lados oscuros del ser humano es este sentimiento llamado envidia. En algunas personas es constante, en otras, aparece en ciertas ocasiones sin causar tantos estragos emocionales.

De la envidia pueden surgir otras emociones como frustración, rabia, odio, inconformismo con la propia vida. Puede enmascararse tan bien, que difícilmente ésta es reconocida como sentimiento propio por una persona. Para no tener que aceptar que en algún momento un sentimiento como este tan oscuro y desagradable pudo siquiera haber habitado un segundo en nuestra mente, emociones y cuerpo físico es que se le ha denominado “Envidia sana”.

¿Quién no ha deseado algo que otro posee?

¿Quién podría decir? "¡Yo no!"

Las personas que son bastante conscientes y se conocen a sí mismos saben que en más de una ocasión este sentimiento con forma tétrica y olor putrefacto estuvo presente en su ser.





Para transmutar la envidia que los otros puedan tenernos, primero debemos transmutar la propia. Si la negamos, no podemos transmutarla.




¿Cuáles son algunas causas EXTERNAS de envidia propiciadas por el sistema?


1-Situación económica que tiene otro, su dinero y todo lo que puede adquirir con él. (Las personas suelen estar muy motivadas por el consumismo)


2-Cuerpo físico de otro (esto hoy suele ser alimentado por el sistema que impone prototipos y sólo habla de dietas y bajar de peso, como programa implantado y no necesariamente motivando a mejorar la salud y bienestar espiritual)


3-El desarrollo personal o espiritual del otro (Cuando a alguien que veíamos como un ser ordinario, comienza a demostrar un desarrollo evolutivo que pareciera ser importante y obtiene logros de eso y comienza a desidentificarse con el sistema)


Hay algo que las personas no están preparadas para aceptar y es que personas comunes y corrientes crezcan mucho. Eso pareciera ser la envidia más potente que un ser humano pueda sentir por otro.

Las dos primeras razones son estrictamente materiales, y tienen un final carente de propósito y sentido, en cambio el desarrollo personal o espiritual del otro con logros a cuestas, pareciera ser una ofensa real para algunos y es tan potente que tratarán de apagar esa luz que les enceguece y sienten que no les deja avanzar ya que se vuelve su fijación. Por lo que, en este caso el envidioso comienza con acciones directas como ser insidioso y a transformar la realidad de cómo ve al que le causa envidia. Usará la descalificación sin fundamento, con comentarios como: “Es petulante” “Es egocéntrico” “Es oportunista” etc.

En casos más patológicos tratará de inmiscuirse en los proyectos del otro, accionará para perjudicarle de alguna manera.

¿Qué haces cuando eso pasa?

“Entregar amor” es el producto final, pero ¿Cómo lo logramos para transmutar la energía oscura del envidioso que ha llegado a comportarse patológicamente?

Primero reconocer la envidia en ti. Pueda que sea poca y quizás jamás ese sentimiento logre movilizarte en contra de otro, pero es bueno reconocerla en ti.


Respóndete:


1-¿Qué has deseado que otro tiene y tú no?

2-¿Cómo has actuado frente a ese sentimiento?

3-¿Te impulsó para crecer y conseguir algo benéfico para ti, sin perjudicar a otro?


Si tu respuesta en la pregunta número 3 fue “Sí” has logrado transmutar la envidia, te posicionaste sobre ella, la utilizaste de trampolín, ampliaste la conciencia para darte cuenta que envidiar lo que poseía el otro te mostraba lo que tú querías conseguir.

Tal vez siempre has dicho que lo material no es importante para ti, pero envidiabas lo que se podía solucionar con el dinero. Tal vez ser un prototipo físicamente no es lo que te hace feliz, quizás cumplir estereotipos no va contigo, pero deseaste serlo alguna vez. Todo eso es normal, lo que no es enriquecedor es haber respondido “No” en la pregunta 3, porque no la has transmutado, más ahora sabes cómo:


Cuando veas algo en otro que tú deseas para ti mismo agradece a la Divinidad que lograste ver lo que debes desarrollar en ti, porque en un nivel muy inconsciente de tu ser, eso es lo que quieres. Acéptalo. Acepta que en ti también está esa cualidad, y úsalo de impulso para hacer consciente tus deseos más profundos y materializarlos, agradeciendo a quien te lo mostró.

Si te llenas de este sentimiento BENEFACTOR y consigues tus objetivos de manera sana, sin alterar el libre albedrío de los otros, podrás comprender a quien te envidia, sin enjuiciarlo, con tolerancia y alturas de conciencia. Nada de lo que haga otro en tu contra podrá perjudicarte.


La mente es un mar inmenso lleno de misterios que tú debes resolver.


Kay

Terapeuta Holística e Integral

Asesoría y Liberación Espiritual

Terapia Regresiva - Herramientas de trabajo: Flores de Bach, Biomagnetismo y Reiki Reconectivo

14 años de experiencia


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